Comunismo o caos. La depauperación absoluta de la juventud vasca

      (Carta abierta a una joven vasca que hace unos días quemó un autobús en Pamplona)

      Autor: Justo de la Cueva


      0. El por qué de esta carta.

      Compañera:

      No te conozco. Ni siquiera estoy seguro de que existas. Ni siquiera sé que hubiera mujeres en el grupo de jóvenes vascos que hace unos días quemasteis un autobús en Pamplona reivindicando después vuestra acción en llamada posterior a la prensa como protesta por la violación de los derechos de los prisioneros políticos vascos y por la opresión y explotación que sufre Euskal Herria.

      Pero tu existencia es para mí una hipótesis razonable con base empírica. Prácticamente todos los fines de semana durante los últimos catorce o quince meses he presenciado desde un balcón del Casco Viejo de Pamplona los choques de los jóvenes vascos con los policías españoles. Y muchísimas veces he distinguido figuras que eran inequívocamente femeninas formando parte de los grupos de encapuchados que para defenderse de las agresiones de esos policías lanzaban piedras, cohetes o cócteles Molotov.

      Es esa mi vivencia repetida de los fines de semana la que me ha hecho formular la hipótesis razonable de que hubiera al menos una joven vasca, tú, en ese grupo que dio fuego al autobús.

      Te escribo esta carta porque acabo de ver y oír (en esa odiosa fábrica de mentiras, de falsificaciones, de tergiversaciones y trampas que es Euskal Telebista) unas abyectas declaraciones sobre una acción similar a la vuestra contra el autobús. Las han defecado por la boca unos miserables lacayos del Capital que se mienten sindicalistas, pertenecientes a esos sindicatos amarillos vendidos a la patronal que todavía se atreven a malusar, cubriéndolos de oprobio, los nombres una vez heroicos de Comisiones Obreras y UGT.

      Fíjate bien. Esos miserables de UGT y de Comisiones Obreras hicieron, al declarar sobre las acciones juveniles vascas de sabotaje en autobuses y trenes, lo que un sabio chino dijo que hacen siempre los imbéciles: que cuando se les señala a la Luna con el dedo miran al dedo y no a la Luna. Estos, que no son imbéciles sino que están imbecilizados por España y por el Capital, no miraron, no quisieron mirar al conflicto que señalan los sabotajes, miraron la fiebre, el síntoma, el efecto, sin querer -sin poder- mirar la enfermedad, la causa. Y el pensamiento débil que sobre el asunto forjaron sus mentes debilitadas, enfermas, contaminadas por la alienación, fue un terrible síntoma de su degeneración mental, de la castración mental que España y el Capital han logrado inducirles y aplicarles.

      Preguntaron cómo era posible que quemaseis esos autobuses y esos trenes. Cuando la pregunta correcta, la que deberían haberse hecho es la de cómo es posible que no os lancéis a quemar TODOS los autobuses, TODOS los trenes, TODOS los Bancos, TODOS los coches de la policía, TODOS los cuarteles, TODAS las Iglesias, TODOS los restaurantes y grandes almacenes y a pasarnos a cuchillo a TODOS los que tenemos más de treinta años y que somos TODOS culpables ya sea como autores y disfrutadores ya sea como cómplices o encubridores o sumisos consentidores o, incluso en el mejor de nuestros casos, como torpes, incapaces, incompetentes y fracasados subvertidores del orden bestial e injusto que padecéis.

      Fíjate bien, compañera. Para los creyentes es blasfemia tomar, usar, el nombre de Dios en vano. Esos miserables de UGT y CCOO no sólo cometieron en sus declaraciones una intolerable ofensa a vosotros, a la juventud vasca. Sino que también hicieron lo que equivale a una blasfemia porque el paro equivale a Dios en el Modo de Producción Capitalista, es -como dice la religión que es Dios para el mundo- su condición necesaria. Blasfemaron porque tomaron en vano el nombre del paro. Porque usaron, como supremo y legitimador argumento para hacer su protesta, el de que tenían miedo de ir al paro y que vuestras acciones ponían en peligro sus puestos de trabajo. Blasfemaron porque tomaron en vano el nombre del paro para injuriar a quienes precisamente sois hoy y aquí las principales víctimas del paro, las mujeres y los varones jóvenes de Euskal Herria.

      1. La depauperación absoluta de la juventud vasca (I). Una previa noticia de otros encapuchados rebeldes y resistentes.

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